La libertad individual es el valor que permite a cada persona progresar, superar metas y ordenar su vida con arreglo a sus propias decisiones.

El ejercicio de la libertad individual, el respeto a la singularidad de cada persona, hace prosperar y mejorar al conjunto de la sociedad.

Jamás ningún supuesto derecho colectivo, que ni existe ni ha existido nunca en cualquier época o civilización, puede estar por encima, o coartar el ejercicio de la libertad de las personas.

COMPROMETIDOS CON LA LIBERTAD

Desde el inicio de la transición política hace más de 35 años, la sociedad vasca ha experimentado una profunda transformación; su realidad social y política dista mucho del estereotipo nacionalista y, por el contrario, el pluralismo es su rasgo más acusado.

A la par, en este último cuarto de siglo se ha visto crecer el arraigo de nuestras instituciones de autogobierno y las convicciones democráticas de los ciudadanos. Esta realidad se ha traducido electoralmente en la apuesta de opciones moderadas y autonomistas.

Actualmente la sociedad vasca es la menos nacionalista y la menos radical de nuestra historia democrática; una sociedad homologable en sus convicciones y aspiraciones al conjunto de la sociedad española, e inequívoca en su voluntad de derrotar a los terroristas para ganar la paz; paz en libertad, al amparo de las normas democráticas.

Durante demasiados años el País Vasco ha constituido una excepción al principio general de igualdad de los ciudadanos ante la ley, lo que resulta absolutamente incompatible con el Estado de Derecho.

Durante demasiados años en el País Vasco, determinados colectivos se han movido dedicándose a la violación sistemática de la legalidad con márgenes de cuasi-impunidad; sus permanentes ataques a los derechos humanos y a las libertades de los ciudadanos han tardado en encontrar debida respuesta y la sociedad se ha sentido a menudo inerme frente a sus acciones.

La acción decidida de los Gobiernos del Partido Popular, la actuación de las Fuerzas de Seguridad, la coordinación internacional con la colaboración y la movilización de la sociedad vasca y española , han sido el punto de arranque del reflujo de las practicas totalitarias y asesinas en el País Vasco , cuyo final tenemos ante nosotros.

Pero han sido, y para muchos siguen siendo, años amargos, duros y dolorosos.

Se puede decir sin temor a equivocarse o a exagerar, que al centro derecha vasco y español, se le ha pretendido no solo negar su voz y su presencia en la realidad y en la sociedad vasca, sino que en determinados momentos se ha pretendido su aniquilamiento como expresión y organización política. Una de las corrientes de pensamiento, y una de las organizaciones políticas más importantes de Europa, negadas en el corazón de la Europa desarrollada.

Han querido anular nuestro pasado como vascos, intentan marginar nuestra importancia política en el presente, y algunos quisieran negarnos el futuro, dada la virulencia y el nivel de sectarismo con el que pretenden negar una realidad de pensamiento mayoritario en Europa.

Pero el pensamiento de la libertad, de las personas y de sus familias, el respeto a la legalidad y al estado de derecho, de las formas y normas democráticas, de la igualdad de todos los españoles ante la ley en derechos y obligaciones, es un logro que ha costado y sigue costando; nadie nos lo ha regalado.

No obstante el esfuerzo de la implantación y del desarrollo de un Estado democrático regido por la Ley, en amparo de la libertad e igualdad de los españoles, ha tenido históricamente su mayor dificultad y oposición en el País Vasco. Para su consolidación sigue siendo necesario superar la hegemonía política de quienes nunca aceptaron el Estado democrático o el fracaso del modelo revolucionario.

Todos estos años difíciles no nos han permitido desarrollar y complementar la acción electoral; pero al igual que hemos impulsado y consolidado una organización política en las más adversas circunstancias, siendo hoy una realidad incuestionable y central en el panorama político vasco, es nuestra voluntad decidida ir edificando los instrumentos que nos permitan un desarrollo y adaptación de las corrientes políticas contemporáneas de nuestro espectro ideológico a la singularidad política y a la pluralidad del País Vasco, como camino para alcanzar la plena convivencia en libertad entre todos los vascos.

Es ello para lo que se constituye esta Fundación, y es para lo que te invitamos a sumarte a la misma con, con tus ideas, aportaciones y colaboración.

Carlos Olazabal

Director de la Fpev.

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